Importancia de la Nutrición en EII

Victoria Nastasi

Licenciada en Nutricion

Hospital Posadas, Buenos Aires, ArgentinaPancakes

La calidad de vida de las personas que conviven con una enfermedad inflamatoria intestinal (EII) está estrechamente relacionada con su estado nutricional.

Al tratarse de una enfermedad crónica, quienes presentan una EII, se encuentran en mayor riesgo de desnutrición. La misma ocurre cuando el aporte de nutrientes y energía es menor que los niveles de demanda que tiene el organismo para poder asegurar un crecimiento normal y mantener las funciones de los tejidos. En la EII, el estado nutricional de los pacientes se ve comprometido significativamente; se ha observado que la desnutrición ocurre en un 20% a 85% de los pacientes con EII.

No existe una única causa que produzca desnutrición en una persona que presenta EII, sino que son varios los motivos que pueden hacer que esté en mayor riesgo de presentarla:

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INGESTA REDUCIDA

Frecuentemente, la baja ingesta alimentaria es la causa de las deficiencias nutricionales. Muchos han experimentado síntomas como calambres, dolor abdominal, diarrea, urgencia para defecar,dolor o sangrado rectal al defecar, asociado a la ingesta de alimentos, lo cual hace que surja el temor hacia la comida, y la creencia de que el período de actividad de la enfermedad (brote) es causado por la alimentación, pero se ha observado que esto no es así.

No se conoce ningún alimento específico que esté implicado en el desencadenamiento de un brote en EII. Que un alimento haya generado síntomas en una ocasión determinada no quiere decir necesariamente que siempre vaya a hacerlo. Muchas veces este episodio es un hecho puntual y se debe al curso de la enfermedad.

Ir eliminando alimentos, que hayan estado asociados a síntomas en una ocasión, por miedo a los mismos, lleva a deficiencias nutricionales. La alimentación adecuada de una persona que presenta EII está compuesta en gran medida por el autoconocimiento de cada individuo sobre los alimentos que de manera reiterada y sistemática generan síntomas. Es por esto que se habla de una alimentación individualizada para cada persona. Para lograr reconocerlos puede ser útil llevar a cabo un diario de los alimentos consumidos así como el momento o situación de consumo y la aparición de síntomas.

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No se debe olvidar que el factor estrés podría actuar como desencadenante en los brotes, por lo que es importante tener en cuenta ciertos hábitos alimentarios como comer despacio y masticar bien los alimentos.

La alimentación debe ser lo más variada y equilibrada posible, evitando restricciones innecesarias de alimentos.

AUMENTO DE PÉRDIDA DE NUTRIENTES

Durante el brote de la enfermedad, la capacidad del intestino para absorber nutrientes se encuentra reducida (a lo que se le llama malabsorción).

Las proteínas pueden perderse por el intestino a través de la mucosa intestinal que se encuentra inflamada, y la pérdida de sangre que ocurre durante un brote puede resultar en el agotamiento de las reservas de hierro del cuerpo y anemia.

La presencia de diarrea persistente aumenta la pérdida de ciertos minerales como potasio, magnesio y zinc, y en el caso de esteatorrea (es decir, cuando existe una pérdida excesiva de grasas en la materia fecal) se pierden, además de las grasas, vitaminas que son solubles en la misma, como vitaminas A, D, E y K. Los pacientes que presentan fístulas, están expuestos a una pérdida adicional de zinc y magnesio a través de la secreción fistular. Ante una resección de intestino delgado donde existe una reducción de la superficie de absorción o ante el sobrecrecimiento bacteriano intestinal secundario a estenosis, el grado de malabsorción es mayor, y por lo tanto la pérdida de nutrientes también lo es.

AUMENTO DE NECESIDADES NUTRICIONALES

En la EII, debido a los mediadores inflamatorios involucrados, el organismo requiere mayor cantidad de energía para mantener las funciones vitales, y se produce un aumento en la degradación de nutrientes (catabolismo) con el fin de obtener energía, disminuyendo así las reservas.

A lo anterior, se agrega el hecho de que cada brote, representa una situación de estrés para el cuerpo, a causa de fiebre, procesos infecciosos y el aumento de la pérdida de células de la mucosa intestinal, lo cual incrementa las necesidades energéticas y de nutrientes.

INTERACCIÓN ENTRE FÁRMACOS Y NUTRIENTES

Los medicamentos utilizados en el tratamiento de la EII también pueden contribuir a deficiencias de determinados nutrientes, como es el caso de calcio, magnesio, ácido fólico, vitaminas solubles en grasa, grasas. Los corticoides provocan un catabolismo elevado de proteínas, con la consiguiente reducción de las reservas proteicas, resultando en una disminución de la masa muscular.

¿Qué consecuencias trae la desnutrición?

La deficiencia de energía y nutrientes tiene distintos efectos en el organismo, provocando:

  • Disminución del peso corporal,
  • Retraso del crecimiento y la pubertad de los niños y adolescentes,
  • Disminución de las proteínas que se encuentran en la sangre, como por ejemplo inmunoglobulinas que contribuyen a la inmunidad y protegen contra infecciones,
  • Atrofia de las vellosidades intestinales lo que causa malabsorción de los nutrientes,
  • Alteración de la barrera intestinal, la cual protege contra las bacterias que pueden encontrarse en el tracto gastrointestinal y ocasionar daños,
  • Deficiencia de nutrientes específicos ocasionando anemia, enfermedad ósea, entre otros.

No se trata sólo de un bajo peso corporal; pueden existir deficiencia de nutrientes específicos y sin embargo poseer un peso normal, lo cual no significa que la persona esté bien nutrida.

Las alteraciones provocadas por la desnutrición, pueden conducir a una reducción de la ingesta (como por ejemplo en la alteración del gusto debido a deficiencia de zinc o vitamina B12) o a que la absorción intestinal no sea eficiente (en el caso de atrofia de las vellosidades intestinales), lo cual perpetúa las deficiencias de nutrientes. Además, se ha observado que la desnutrición está asociada a un mayor riesgo de brotes.

Es por esto que debe hacerse todo lo posible para evitar caer en esta situación. La restauración y el mantenimiento de un buen estado nutricional son fundamentales en el tratamiento de la EII.